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viernes, 9 de marzo de 2012

Pasión Andina, Raúl Germán Bautista. Capítulo IV


“…El único pasaporte que hay para ir al cielo será besar tus labios”, suspiró Marino una y otra vez frente a su amada. Ella contestó: “verdaderamente, lo único que me mantuvo viva, y me hace, y me hará luchar en contra de cualquier adversidad, es el amor que me expresas y el que estoy comenzando a sentir por ti; amor que no respeta, ni respetará, fronteras ni razas…”

jueves, 2 de febrero de 2012

Marino y Wayta Apu, Pasión Andina, capítulo IV, de Raúl Germán

"...-“Gracias, pero no soy linda, muy al contrario. A veces uno no escucha más que un par de oraciones mal intencionadas y ofensivas. No sé cuándo la sociedad cambiará su discurso hacia la mujer. Un discurso que cuando no es para maltratarte es para ofenderte. Parece que tú eres diferente, que eres un verdadero caballero”.
-“Debe ser porque eso me enseñó mi madre: a querer, respetar, admirar y a ...amar a una dama. No me había sucedido, pero que creo que ya está llegando, eso siento”.
-“¿Así?, ¿siente que ya has conocido a una mujer por la cual puedas sentir todo eso?”
-“No lo puedo negar es así, y creo que ella lo sabe; porque mi mirada no engaña, la de ella tampoco; siento que los dos sentimos lo mismo”.
-“Wao, eso debe de ser bonito, sentir algo tan bonito por alguien y ser correspondido”.
-“Ciertamente. No sé qué tanto soy correspondido, pero siento eso por ella. Y ella está ahora…”
-“Dónde está ella ahora, Marino”.
-“Ella está frente a mí, porque eres tú (Wayta Apu)”.
-“!Por Dios! Es la primera vez que alguien me dice algo así, y con tal mirada. No sé qué decir, Marino”.
-“No Tienes que decir nada, las brisas frías del Huascarán lo dirán, pero solo el día en que nuestros labios se choquen a la misma velocidad e intensidad que lo hace un cóndor andino cuando desciende a tierra...”, Pasión Andina, de Raúl Germán, capítulo IV.

martes, 20 de diciembre de 2011

Pasión Andina, de Raúl Germán. Capítulo IV

"...Marino había sacado un papel, el cual estaba dobladito en cuatro partes, y exclamó en voz baja: “Por las noches, mi corazón late y late; es como si tu corazón me llamase. Cuando duermo, escucho un zumbido, mi corazón late fuerte y ni yo sé el motivo. Desde aquel día, mi corazón se entona como una sinfonía. Mi única aspiración es ser el dueño de tu corazón. El besar tus labios, así sea en sueños, es como asomarse a la puerta del cielo”...Pasión Andina, Raúl Germán.