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jueves, 11 de octubre de 2012

El yachaq y las clases. Pasión Andina. Raúl Germán

“…Wayta Apu consideraba muy aburridas las horas de clases; expresaba, sin que el malvado ‘profesor’ escuchase, ‘¿para qué me sirven todas estas cosas que me está enseñando el ‘profesor’?’ Esta pregunta también se la hacen casi todos los niños que han asistido a las escuelas rurales de la provincia de Yungay, especialmente en Huashcao. Obviamente que esta interrogante se la han formulado los alumnos de Latinoamérica en algún momento.


El ‘profesor’ era un elemento más que adornaba el descontento colectivo de los alumnos. El plan de estudio, descontextualizado, usaba en las clases de forma exclusiva el español y el ‘profesor’ era de estos llamados memorísticos que había que repetirle todo como él lo escribió en el pizarrón, etc. Era (y es) una especie de educación ‘pizarrónica’.

Ella y sus compañeritos esperaban que las horas de clases tuvieran el mismo contenido que las conversaciones, a modo de cátedras, que daba constantemente el yachaq; claro está que distaban mucho uno del otro. El yachaq hablaba de los valores andinos con dulzura, con amor paternal; su voz se deslizaba suavemente, como la linaza, por los oídos de sus interlocutores…”

miércoles, 10 de octubre de 2012

Wayta Apu en la escuelita rural de Huashcao. Pasión Andina, Raúl Germán


"Huashcao en el guardián de la cumbre más alta y hermosa que tiene el Perú, el nevado Huascarán. Desde allí se divisan los atardeceres más encantadores que ser humano haya podido ver. Estar en Huashcao es estar en contacto con lo más puro de la naturaleza.

Parecía increíble, pero lo cierto es que el “profesor” golpeaba y castigaba de la manera más brutal a cualquier alumno que, según él, “tenga la osadía de hablar en quechua”.

La escuelita se había convertido en la casa del terror para esos alumnos; más que horas de clases, eran momentos de sobresalto. El correcto proceso enseñanza-aprendizaje se había lanzado al tacho (zafacón)...".

viernes, 9 de marzo de 2012

Pasión Andina, Raúl Germán. Capítulo IV

“...De verdad, sin proponérmelo, sueño con tus labios todas las noches;
y dentro de mi fantasía siento el calor de tu cuerpo,
el que opaca este frío espeluznante.
Y no hay hombre sobre esta tierra, mejor el universo, que sea más feliz que yo, porque pienso adueñarme del corazón de una mujer sublime: del tuyo, Wayta Apu...”

Pasión Andina, Raúl Germán Bautista. Capítulo IV


“…El único pasaporte que hay para ir al cielo será besar tus labios”, suspiró Marino una y otra vez frente a su amada. Ella contestó: “verdaderamente, lo único que me mantuvo viva, y me hace, y me hará luchar en contra de cualquier adversidad, es el amor que me expresas y el que estoy comenzando a sentir por ti; amor que no respeta, ni respetará, fronteras ni razas…”

martes, 28 de febrero de 2012

Portada de la novela Pasión Andina, de Raúl Germán

Foto: Ronald Pachas. Diseño: Yeuris Rosa. Lugar: Irca, Utupampa, Mancos, Yungay, Perú (al pie del nevado Huascarán). Candelario Támara y su esposa Julia Morales


jueves, 2 de febrero de 2012

Marino y Wayta Apu, Pasión Andina, capítulo IV, de Raúl Germán

"...-“Gracias, pero no soy linda, muy al contrario. A veces uno no escucha más que un par de oraciones mal intencionadas y ofensivas. No sé cuándo la sociedad cambiará su discurso hacia la mujer. Un discurso que cuando no es para maltratarte es para ofenderte. Parece que tú eres diferente, que eres un verdadero caballero”.
-“Debe ser porque eso me enseñó mi madre: a querer, respetar, admirar y a ...amar a una dama. No me había sucedido, pero que creo que ya está llegando, eso siento”.
-“¿Así?, ¿siente que ya has conocido a una mujer por la cual puedas sentir todo eso?”
-“No lo puedo negar es así, y creo que ella lo sabe; porque mi mirada no engaña, la de ella tampoco; siento que los dos sentimos lo mismo”.
-“Wao, eso debe de ser bonito, sentir algo tan bonito por alguien y ser correspondido”.
-“Ciertamente. No sé qué tanto soy correspondido, pero siento eso por ella. Y ella está ahora…”
-“Dónde está ella ahora, Marino”.
-“Ella está frente a mí, porque eres tú (Wayta Apu)”.
-“!Por Dios! Es la primera vez que alguien me dice algo así, y con tal mirada. No sé qué decir, Marino”.
-“No Tienes que decir nada, las brisas frías del Huascarán lo dirán, pero solo el día en que nuestros labios se choquen a la misma velocidad e intensidad que lo hace un cóndor andino cuando desciende a tierra...”, Pasión Andina, de Raúl Germán, capítulo IV.

martes, 20 de diciembre de 2011

Pasión Andina, de Raúl Germán. Capítulo IV

"...Marino había sacado un papel, el cual estaba dobladito en cuatro partes, y exclamó en voz baja: “Por las noches, mi corazón late y late; es como si tu corazón me llamase. Cuando duermo, escucho un zumbido, mi corazón late fuerte y ni yo sé el motivo. Desde aquel día, mi corazón se entona como una sinfonía. Mi única aspiración es ser el dueño de tu corazón. El besar tus labios, así sea en sueños, es como asomarse a la puerta del cielo”...Pasión Andina, Raúl Germán.