miércoles, 5 de diciembre de 2007

La oración, la sintaxis y la concordancia.


Por Raúl Germán Bautista.
Raulgerman78@yahoo.es

SANTO DOMINGO OESTE.- En este apartado hablaremos acerca de las oraciones; no con la definición incompleta que nos dieron en la primaria, sino desde el punto de vista de la lingüística moderna.

Para esto, ampliaremos un poco acerca de lo que abarca el estudio de la sintaxis, como rama de la lingüística. Es pertinente aclarar, de una vez, las dudas que se presentan cuando el núcleo del sujeto es un sustantivo colectivo.

Muchos redactores tienen problemas cuando usan sustantivos como muchedumbre, gente, millón, entre otros. También con los pronombres LE, LES. En nuestro afán por que se le dé un buen uso a la lengua dentro de los medios de comunicación compilamos este pequeño escrito.

La oración.

Carlisle González Tapia, en su libro Morfosintaxis Hispánica, dice que la oración es cualquier segmento de la cadena hablada que exprese un mensaje y que posea autonomía o independencia sintáctica. Se entiende que expresa un mensaje cuando el hablante adopta una actitud de afirmación, de negación, de deseo, de ruego, mandato u orden e interrogación. Estas actitudes de revelan mediante la forma VERBAL CONJUGADA de las estructuras comunicativas que elabora el usuario de la lengua.

La oración es una unidad lingüística, la unidad lingüística mayor en el marco de la lingüística convencional. No es una unidad ortográfica. Cuando en lingüística se habla de lengua se piensa únicamente en su manifestación oral o vocal, es decir, en la serie de sonidos que se articulan, atendiendo a reglas y leyes lingüísticas, a fin de formar el discurso y transmitir los mensajes lingüísticos. Esto quiere decir que la verdadera lengua SÓLO EXISTE A NIVEL ORAL.

Para aprender a hablar la lengua, llamada materna, normalmente sólo se requiere el hogar y el vecindario, en cambio, para aprender a escribir la lengua hay que asistir a la escuela, es decir, se requiere un esfuerzo adicional y unas condiciones especiales y distintas exigidas para aprender a hablar una lengua dada.

Entonces, la oración es una unidad lingüística que debemos aprender a distinguir tomando en cuenta varias características:

a) Es una estructura lingüística de carácter morfosintáctico-semántico, es decir es una estructura formal y semántica. Regularmente se requiere que ella tenga forma (sujeto y predicado) y que tenga sentido lógico (semántica). No puede ser una forma vacía de contenido lógico.

b) Es una cadena de sonidos que implica un tipo de entonación especial, regularmente con una cadencia ascendente y una cadencia descendente. Esto significa que en una oración gramatical o morfosintáctica no sólo hay que tomar en cuenta su estructura formal en sujeto y predicado, así como su sentido (es una unidad lingüística significativa y comunicativa al mismo tiempo), sino también su cadencia melódica al pronunciarla. Las pausas internas entre los elementos de una oración siempre serán menores que las pausas entre una oración y otra.

Por otra parte, son oraciones bimembres aquellas estructuras lingüísticas en las cuales se advierte claramente un sujeto y un predicado, cualquiera de los cuales puede faltar, pero el contexto lingüístico y el contexto situacional permite ponerlo sin menoscabo en la carga semántica (es decir el sujeto nunca se omite, digo yo…va incluido con el verbo). Ej.:

Miguel escribió un libro.
S P
______ Escuchó todas las peticiones.
S P
En este ejemplo se ilustra que el sujeto es de de la tercera persona del singular: él, ella.
La sintaxis:

El profesor CARLISLE GONZÁLEZ TAPIA la define así: “La sintaxis es la disciplina lingüística que estudia la variedad de combinaciones en que entran las palabras en el proceso de la comunicación lingüística. Las distintas significaciones que adoptan las palabras (polisemia) están en relación directa con las diferentes relaciones que contraen, unas con otras, en el discurso”.
La unidad básica de la que parte el estudio sintáctico es el sintagma. Dentro del sintagma, la sintaxis se ocupa de establecer las relaciones y de identificar las funciones que desempeñan las palabras que lo conforman; dentro de la oración la sintaxis investiga cómo se articulan los sintagmas que la componen.
La sintaxis regular.

La sintaxis regular establece el orden normal de las estructuras en la oración: S+V+O (Sujeto+ Verbo+ Objeto). Ej:

Neyba produce uvas
S P O.D.

La concordancia.

La concordancia tiene que ver con la armonía morfológica y semántica de las llamadas categorías accidentales en el conjunto de palabras que forman los sintagmas y las oraciones. En nuestro caso, analizaremos la concordancia que debe existir entre sujeto y predicado (entre número y persona) y de los sustantivos y adjetivos (de género y número). Ej.

La primera FAMILA de la colonia FUNDÓ la ciudad antigua. Se puede observar la concordancia entre familia y fundó (singular y de la tercera persona).

Gonzalo Vivaldi agrega lo siguiente: “Expresado de otro modo: si el verbo, en una oración gramatical expresa lo que le pasa al sujeto, fácilmente se comprende que para saber cuál es el sujeto de una frase, bastará preguntar al verbo “quién” o “qué cosa” realiza la acción. Según se trate de una persona o de un animal; o bien de algo inanimado: una cosa o un concepto abstracto. La respuesta nos dará el sujeto de la oración.

a) El niño jugaba al fútbol. Pregunta: ¿quién jugaba? Respuesta: el niño; he aquí el sujeto.
b) El tintero se cayó al suelo. Pregunta: ¿qué cosa se cayó? Respuesta: el tintero.

La concordancia: verbo con sustantivo colectivo.
Según el Diccionario de Español Urgente de la agencia Efe, los sujetos colectivos suelen ir con un verbo en singular (La mayoría de la gente estuvo de acuerdo) excepto en aquellos casos en los que el verbo queda muy lejos del sujeto (Al principio, la gente no estuvo de acuerdo, pero enseguida reconsideraron su postura) o el colectivo lleva un complemento plural (predicativo, digo yo): La mayoría de la gente de mi barrio son jóvenes.

La concordancia verbal plantea algunos problemas cuando el sujeto es un nombre colectivo como la multitud, la muchedumbre, la gente, la mayoría, etc., ya que, en algunos casos, el verbo va en singular y, en otros, en plural. Según la RAE, cuando el sustantivo es un nombre colectivo y está en singular, el verbo se ha de poner en el mismo número; pero puede usarse en plural, si es considerado el colectivo como el conjunto de cosas o personas que incluye, más que como una palabra singular. Veamos a continuación los principales casos que pueden darse en la concordancia del nombre colectivo con el verbo:

1) Cuando los individuos componentes del colectivo son homogéneos, la concordancia es en singular: El equipo de fútbol llegó al aeropuerto.
2) También es singular cuando el nombre colectivo va acompañado por un adjetivo o complemento que denote su carácter de singular gramatical: La muchedumbre enfervorizada aclamó a nuevo Jefe de Estado.
3) Cuando el verbo va muy cerca del sujeto: La orquesta actuó el viernes.
4) La concordancia en plural se da, sobre todo, cuando el colectivo lleva un complemento plural unido por de (modificador indirecto digo yo, según la morfosintaxis hispánica moderna) que indica las personas o cosas de que consta el conjunto: La mayoría de los soldados eran asturianos.
5) También es plural cuando el verbo se encuentra alejado del sujeto: La multitud desobedeció a la policía, pero a la primera carga huyeron despavoridos.

Hay otras construcciones sintácticas, según el libro Ortografía Inferencial y operativa, en las cuales no es común la concordancia. Veamos algunas para que sirvan de alerta:

-Yo soy de los que cree…
-Él es de los que cree…

En estos casos, el error se produce por la creencia de que el primer sujeto se refiere al segundo verbo, y no es así. El segundo sujeto es el que concuerda con el segundo verbo en este tipo de oraciones. Esto se puede verificar si se sustituye mentalmente el pronombre relativo QUE por esos. Así: yo soy de esos que creen, es lo correcto. De manera que, la concordancia correcta de oraciones como la que nos sirve de modelo es:

-Yo soy de los que creen…
-Él es de los que creen…

Otras oraciones con concordancia adecuada serían:

-Nosotras estamos entre las que ayudan.
-Tú eres de las personas que quieren progresar.

En oraciones como:

-Me gusta las personas serenas.
-Me gusta (tú).

En estas construcciones, el problema de la concordancia se presenta porque se piensa erróneamente que el sujeto es la persona que indica la variante pronominal (me=yo, te=tú, nos=nosotros). La situación se aclararía, si mentalmente cambiamos el orden de los elementos de la oración (estructuras sintagmáticas) y le buscamos el equivalente a la variante pronominal. Por ejemplo, pensaríamos que la primera oración es igual a: “las personas serenas a mí me gustan”, y la otra “a mí, tú me gustas”.

Los pronombres le-les (concordancia).

Le, les constituyen un dolor de cabeza para muchas personas. Ellos sustituyen al objeto indirecto (OI), por lo tanto, no se refiere a quien habla, sino para quien se hace la acción verbal. No importa que el sujeto esté en plural, si el referente del (OI) es singular, usamos (le), si queremos sustituirlo por la forma pronominal correspondiente. Ejemplo:

-Los alumnos hablan al profesor.
-Los alumnos le hablan (al profesor).
-El presidente habló a los soldados.
-El presidente les habló (a los soldados).
-Las señoras compraron ropas para sus hijos.
-Las señoras les compraron ropa (a sus hijos).

La concordancia témporum.

Tal vez –dice Díez Losada, en su libro Lenguaje y Periodismo- uno de los aspectos más espinosos en este campo es la relación temporal que debe existir entre el verbo de la oración principal y el de la subordinada. Se trata de lo que los gramáticos latinos denominaron concordancia témporum.

Las gramáticas tradicionales (incluida la de la Academia y la de Andrés Bello) establecen el precepto de que “si el verbo subordinante (oración principal) está en tiempo pasado, el subordinado debe estar también en pasado”. Podríamos decir –expone el autor- que la circunstancia temporal de la oración temporal arrastra o atrae a la circunstancia temporal de la de la subordinada.

Por ejemplo, yo, puedo, en un momento dado, hacer esta afirmación: “La vida es bella.” Al otro día escribo lo siguiente: “Decíamos ayer que la vida era bella.” El cambio del presente ES al pasado ERA está originado por la “atracción” temporal del verbo subordinado ES por el subordinante DECÍAMOS. Conforme a la gramática tradicional, esta es la única forma correcta.

No obstante, desde hace cincuenta años ha habido una fuerte tendencia entre muchos buenos escritores a romper con las normas de la concordancia témporum y usar el verbo subordinado en presente: Decíamos ayer que la vida es bella.” El mismo Esbozo de la Academia aprueba prácticamente este uso moderno. Y hay que reconocer que, efectivamente, en algunos casos la observancia de la concordancia témporum podría originar ambigüedades. “Decíamos ayer que la vida era bella” puede, realmente, interpretarse como que la vida era bella, pero ya no lo es. Y ciertamente no quisimos afirmar eso.

4 comentarios:

Evelin Peguero01@google.com dijo...

Por fin puedo dejarte un mensaje, me encanta tu blog, es muy práctico, en lo que me disgusta es que es muy largo y llega un momento, como ahora, no se si porque tengo mucha hambre, que me aburro de leer. Pero es un excelente blog para consulta.


Besito y Abrazote

Anónimo dijo...

Este es un articulo muy importante ya que nutre nuestro saber. creo que se deberia escribir mas a cerca de de la sintaxis de la lengua hispanica para ver si mejoramos nuestro nivel de lengua ; en general se deberia escribir mas sobre linguistica. me gustaria que escribieran sobre la diferencia entre lenguaje y lengua y sobre ferdinand de saussure para que ya se deje de confundir o de interpretar como que eslo mismo lengua y lenguaje. soy Asia M. fernandez, una estudiante de Educacion mencion Filosofia y Letras preocupada por la falta de conocimiento que tenemos sobre temas como la linguistica.

Raúl Germán dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raúl Germán dijo...

Asia, es verdad todavía se confunden los términos lenguaje y lengua. Hasta los premis nobeles lo hacen.

Lengua, es un sistema de comunicación doblemente articulado (se habla y se escribe), hay más de 5 mil lenguas, es una herencia social.

Lenguaje, no se habla, no se escribe, es una herencia biológica, hay un solo lenguaje, el humano; hasta los mudos tienen lenguaje.

Raúl Germán