sábado, 12 de enero de 2008

La tecnología en los medios de comunicación: ¿y la calidad de los textos periodísticos?

La capacitación es el arma del profesional.



Por Raúl Germán Bautista.
Raulgerman78@yahoo.es


SANTO DOMINGO OESTE.- De forma improvisada, si se quiere, trabaja la gran mayoría de los obreros de la ciencia de la comunicación. Esto es hasta paradójico.

Los medios de comunicación permiten que los mal llamados empíricos copen sus salas de redacción. Esto, en vez de contribuir con el desarrollo de esas empresas lo que provoca es atraso.

No es verdad, señores jefes y dueños de medios, que un tipo, un analfabeto en la investigación periodística, puede aprender sus técnicas de forma artesanal.

El periodismo, en su quehacer, reclama la inserción de hombres y mujeres que hayan estudiado a fondo, en la Universidad, las diferentes teorías comunicacionales y redaccionales.

El “empírico” no tiene la capacidad de ver más allá de sus narices o de lo que ven sus fuentes: los boletines, las notas de prensa, declaraciones parcializadas y editorializantes.

El “empírico”, por más tiempo que tenga en el ejercicio, siempre estará en mediana o menor capacidad para enfrentar los desafíos del periodismo, y más ahora que se habla de cibermedios, un periodismo que exige una nueva forma de concebir el campo laboral: redefinición del concepto noticia, una nueva gramática y afinar las técnicas a la hora de escribir.

Ya es hora de que estos congresos tecnológicos, los cuales ayudan bastante, entiendan que la principal arma de un periodista no es una página bonita, es una redacción precisa, concisa y objetiva.

Un lector no abandona un medio por su diseño “feo”, deja de leerlo por su incapacidad para informar, describir, analizar y contextualizar los hechos que publica.

Lo que recuerda la mente del ser humano son los relatos, según Eloy Jáuregui Coronado (periodista peruano). Esto, señores jefes de medios y dueños, nunca, pero nunca, lo hará un descerebrado de la comunicación que mal llaman “empírico”.

Por eso ya entiendo el porqué de la manera errada que muchos medios abordan cada suceso. Los acontecimientos nuevos, son noticias, al otro día pueden ser crónicas y de ahí en adelante reportajes.

Si explota una bomba en el congreso, nadie se sentará a escribir una crónica o un reportaje acerca de ese hecho. Todos querrán saber: quién la detonó, por qué, cuántos muertos y heridos, a qué hora, día, entre otras cosas relevantes.

Ya para los días siguientes entra en acción el periodista que domina la narración y la descripción, por cierto en extinción. Se deben escribir todos los detalles que los demás medios vieron, pero por su falta de talento no lo plasmaron.

Ahí aparece el profesional que curso 10 semestres en su facultad o escuela de comunicación, quien aprendió técnicas de los principales autores del periodismo: Gonzalo Martín Vivaldi, Truman Capote, Miguel Ángel Bastenier, Alex Grigelmo, Raúl Rivadeneira Prada, Fernando Díez Losada, José Luis Martínez Albertos, Luisa Santamaría, Vicente Leñero, Carlos Marín, Javier Ibarrola, manual de estilo de la agencia Efe, del periódico El Tiempo, de la Revista Semana, del País, de ABC, de AP, entre otros.

Esos enanos mentales, los “empíricos”, no conocen la marca lingüística de cada género y subgénero periodístico. Cuando informan, opinan; cuando tratan de interpretar vuelven y opinan. Es que ellos no saben qué es y cómo trabajan los géneros periodísticos, dueños y jefes de medios. Ellos no conocen las fronteras que separan la información y la explicación de la opinión.

La profesionalización del periodista es lo que fortalece su ética a la hora de escribir. Muchos escándalos con artistas, deportistas, políticos se dan, entre otras cosas, por la falta de investigación del redactor. Esto no significa que los medios son mentirosos, pero toda acusación debe estar sustentada con pruebas irrefutables.

El “empírico” repite todo lo que dicen otros, copia todo, no contrasta una cosa con otra, desconoce todo. No puede, aunque quiera, superar esas deficiencias.

A ese particular, Vicente Leñero y Carlos Marín, en su Manual de periodismo, dicen esto:

“El reportero que afirma y confirma su vocación con los estudios teóricos y prácticos de técnicas de redacción desarrolla una aptitud superior a la de quien se capacita en el solo ejercicio periodístico de manera improvisada”. ¡Más claro…ni el agua!

Esperamos que esta pequeña reflexión llegue a todos los estudiantes de comunicación y periodistas de Latinoamérica. La misión de este escrito es la de abrirles los ojos, por un lado, a los jefes y dueños de los medios, y por otro, a las facultades y escuelas de comunicación social latinoamericanas.

2 comentarios:

Joan dijo...

Lo felicito señor que forma tan buena de escribir. yo no soy periodista pero ya entendi todo ahora que leo este trabajo. deberia escribirlo desde un periodisco para que todos se enteren de esto. lo felicito de nuevo

joan manuel calle

Pilar dijo...

Pues si...muy cierta su reflexión pero para poner una grabadora en una rueda de prensa no se necesitan mas de dos neuronas y muchas veces a eso se reduce el periodismo... el jefe de prensa de la casa presidencial dice cuanta barbaridad se le ocurra y los noticieros lo pasan asi no mas. Y la gente tesa, inteligente, los periodistas de verdad estan refundidos y solo son conocidos por la mamá y los amigos.
Bueno...tampoco es asi, existen algunas excepciones pero pocas....muy pocas.